Acogida

Él
comienza con una mordida            (la) muerde
en la espalda,
la recorre con sus blancos                    dientes
dejando huellas de su hambre,
húmeda suavidad de la lengua.
En el encuentro
            la busca:
              piel y boca.
Ella
lo recibe con sus ansias       deseo
le responde con sus dedos                   tacto
y su apetito sin palabras
crea un diálogo de brazos
y piernas,
entre cuerpos,
invertidos líquidos 
                    hirviendo.
Ellos
se alimentan uno al otro:
carne y alma.

Publicado en:
Pregonarte, revista de literatura y arte. Número 10, Ciudad de México 1993.

Cielo y agave. Foto de Pilar Rodríguez Aranda. Nayarit, 2007