El niño

Esa imagen de ángel se pierde
y se pierde la paciencia,
a veces hasta la sonrisa.
Los árboles siempre sorprenden
con el retoñar de hojas nuevas,
tan verdes y tan frescas
que uno se enrosca feliz
bajo su sombra.
Pero, en ocasiones, uno espera 
y nunca caen 
los frutos.
Lo mejor es cuando uno se equivoca
y lo peor no lo es, 
y lo mejor (aún) se mejora.
Siempre, dos ojitos.
A veces,
esa imagen de ángel retorna
Bajo la luz de la luna
que por la ventana penetra,
un niño dormido
atisba el paraíso.

Publicado en:
Tinta Seca. Director: Miguel Ángel Muñoz. No. 8 Cuernavaca, Morelos 1993