Alerta amarilla


Ayer, el Popocatépetl 
mostró en esplendor
su corona de humo
Detrás, el pálido cielo azul
de la urbe infinita

Astuto, claro y vividito
don Goyo, nuestro abuelito
Hoy, un anciano con sombrero
navega las obstaculizadas rutas 
de la ciudad de México
Su nieto al volante
qué plácido convivio
La montaña, ignorada
bajo el peligro de ser truncada 
por cirugía de hombre de alguna
u otra religión y raza
Todos habríamos de procurarla
como espacio sagrado:
viejo adorado de historia interminable
viejo, mas no débil
Ancianidad: derecho del tiempo
Sin oídos que la escuchen, no es nada

PUBLICADO EN:
El Farolito, Suplemento Cultural de La Jornada Morelos, Cuernavaca 2000


















Foto: Notimex, 2012