Parto

 "...el ideal erótico, del amor, es la pasión en la cual reconocemos la existencia 
de un ser único, individual, al cual le hemos confiado nuestra libertad"
OCTAVIO PAZ
Me entregaste un fardo de amores 
terminados por razones torpes.
Pediste que lo guardara fuera de tu vista 
para dar a lo nuestro inicio.
Confiabas en que los cuerpos eran sabios; 
las miradas, interminables imanes;
las bocas, insaciables huecos; las noches, 
lapsos, candorosamente abiertos.
Aquel bulto tan apretado de pasado 
guardaba en su interior otro paquete.
Envuelto en papel bandera estaba
teñido por gotas de vino espeso.
Su movimiento sugería el latido
de un escondido y asustado animal.
Sospechando su contenido, me asusté. 
Quise devolverte tal ofrenda y< disfrazar 
la indelatada verdad de mi cautela.
Tomaste el envoltorio sin decir,
pero del fondo sacaste aquel misterio
envuelto en papel proclama,
húmedo de un denso chocolate.
Vi en tus manos su ritmo palpitante.
Las extendiste hacia mí e intenté correr,
pero de pie recibí lo que resultó ser
más ligero que el aire que respiras.
Torpemente logré abrirlo con cuidado
de no romper el empapado bulto,
pero se desbordó sobre mis piernas,
cayó entre ellas hasta mojarme entera.
Sentí el soplo de una brisa inesperada:
secándose estaban frente a mí 
dos frágiles alas agitándose 
en ritmo constante y paralelo.
Las acomodé sobre mi espalda, 
y sin dudarlo me heché a volar, 
sintiendo una última pujada, 
ráfaga salvaje y húmeda: 
tu confianza, mi libertad.